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En este país 65 años después

¿Quien a dicho que el mejor sistema para recordar los eventos de una vida han de ser lineales y escoger siempre de atrás adelante o de adelante atrás?.
Eso me recuerda el sistema binario que inició la era de la comunicación global, con sus luces y sus jodidas y abundantes sombras.
Estoy otra vez relativamente cerca de donde nací, en el mismo estado, en distinto país y en un momento que en absoluto considero excitante como lo hacen algunos de mis descerebrados congéneres.
Intento no irritarme ante las noticias abominables de los medios de comunicación, expertos en la manipulación de mentes y bastante alejados del propósito noble o no, al que debían hacer honor: informar. Y como siempre mi vista se cae flotando distraída en las encuestas electorales que ya están próximas. Se trata de elegir a nuestros políticos. En la inmensa maraña de datos enfrentados, noticias falsas (hoy están de moda en nuestras sociedades de las primeras décadas del siglo XXI, no sé que será mañana si tal cosa existe, tampoco debiera importarme habida cuenta de mi edad) y salvajismo de las élites explotadoras y asesinas, observo que el primer partido votado sería el socialdemócrata, nada fuera de lo normal, el segundo y eso es mas preocupante, un partido de facinerosos que gobierna intermitentemente y roba a manos llenas, principal culpable del desmantelamiento de un supuesto "estado de bienestar" que a decir verdad tampoco lo fue tanto. Pero lo peor es que dos partidos o formaciones políticas "se disputan" en tercer y cuarto puesto, una es una agrupación progresista de izquierda que ha contribuido a regenerar en lo posible los valores civiles de la población y a mitigar las tropelías del capitalismo salvaje, pero la otra no es mas que la formada por nostálgicos de la era dictatorial que muchos vivimos con el gobierno de un general asesino y golpista que duró cuarenta años tras una guerra civil sanguinaria que acabó con la República legalmente elegida.
Ante tamaño desatino tomo la decisión de cerrar ojos y oídos a los mensajes mediáticos.
Y con cierta tristeza pienso que ya no hay ninguna solución para este pueblo, quizás para ningún otro, porque la humanidad elige el camino de la extinción, cegada por una especie de resplandor y convulsionada por el electroshock de aquellas minorías letales que la dirigen.
No veo el momento de regresar a Africa y morir a orillas del océano que me devolvió la felicidad.

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