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Mostrando entradas de 2020

Epílogo

¿De que color son los sueños? En los míos y aunque ocasionalmente exista algún azul o gris, predomina el sepia, el amarillo arena y el rojo laterita. Camino con paso rápido por las calles recalentadas del sol de mediodía, un día infernal de julio, intentando el amparo de sombras escasas. Cuando camino, sudo, a veces llevo una gorra empapada en mi sudor, para evitar los rayos del astro rey en mi calva, otras, y cuando descubro la sombra intermitente de algún árbol o de una tapia orientada al norte, me retiro la gorra y la llevo en la mano, pero antes me paso la palma por el cráneo para sacudir el sudor y noto una especie de brisa fresca. Pasos largos y elásticos, silenciosos, aunque no haya seres humanos cercanos a quien molestar. Devoro calles y avenidas, senderos polvorientos o casi cerrados por los cardos secos a la orilla de los ríos, atravieso descampados industriales llenos de cascotes, maquinarias inservibles, cables rotos. Miro en todas las direcciones, pero especialmente hacia ...

¿La Pandemia?

¿La Pandemia? Releo las notas que he escrito sobre este tema universal a día de hoy. No me convencen, se parecen demasiado a los cientos de opiniones que he leído y oído sobre la cuestión durante los mas de tres meses que ha durado y aún dura, esta pesadilla mediática. Desde luego La Pandemia ha sido una catástrofe, pero no exactamente por su importancia como amenaza biológica. Por supuesto se trataba de un virus nuevo (relativamente) y desconocido (también relativamente), su infección ha sido mortal en cierto número de casos todavía sin cuantificar con exactitud, inmersos como estamos en una guerra de cifras, responsabilidades y extrañas culpas. Hay que decir que mortal han seguido siendo durante este periodo de alerta mundial, no solo este "nuevo" virus, sino el resto de virus, bacterias, infecciones en general, accidentes, catástrofes, guerras, asesinatos, enfermedades congénitas, etc...Aunque no existan todavía las cifras que comparen los muertos en cada caso y solo se ha...

Prisioneros

No llevo la cuenta de los días. Pero sé que son muchos. El cielo va cambiando, grandes lagos azules con montañas de nubes blancas, hoy sol, otro día un resplandor gris y uniforme. Lo veo a través de las copas de los árboles o desde las espesuras y frondas de los barrancos en las laderas del monte. Es fácil, desde la puerta de casa, apenas cien metros cuesta arriba y desaparezco en la montaña…los vecinos chivatos (prefiero esa denominación a la de colaboradores o ciudadanos ejemplares) pueden pensar que voy a tirar la basura al contenedor, uno de los supuestos para el que se permite salir un momento de casa, o que voy al parking público que está al pie del monte para llevar el coche hasta el supermercado (otro supuesto permitido en este confinamiento que no tiene visos de acabar). Suelo pasar bajo las vías del tren por un pequeño túnel de piedra que me recuerda una cloaca de los antiguos romanos y después desaparecer muy rápido, apenas jadeando, con el corazón lati...

Polis-virus

I Y cuando van pasando los días desde la primera información sobre ese nuevo "virus patógeno", ese alienígena, ese inoportuno ser vivo que aparece de repente, o no tanto, saltando de un murciélago a un humano, la alarma aumenta, la imbecilidad, la paranoia, la histeria, individuales y colectivas, aumentan, la sensación de impotencia o miedo aumenta, ¿miedo justificado en este caso?, probablemente, pero no tanto por el virus en sí sino por nuestra pobre organización humana. No sé mañana, hoy me sentía al despertar, justo al amanecer, como si me encontrase en una enorme prisión, o mejor dicho como si me hiciesen creer que ya todos vivíamos en una prisión donde nuestros gobiernos locales, regionales, nacionales e internacionales, de forma extrañamente consensuada y con "aparente" diferencia de color, ideología o tinte, nos han metido. Casi sin resistencias dignas de mención. El "populacho" (los gobernados) lo hemos aceptado con alegría en algunos casos, r...